Han heredado un inmueble entre varias personas y surgen conflictos: uso exclusivo, gastos, bloqueo en la venta o desacuerdos en la gestión.
La falta de acuerdos puede convertir el inmueble en un patrimonio paralizado.
Varias personas adquieren un inmueble sin vínculo familiar y aparecen discrepancias sobre su uso, administración o destino.
La copropiedad exige decisiones comunes que no siempre se alcanzan.
Tras la disolución del régimen económico, el inmueble puede quedar en situación de copropiedad, generando conflictos sobre su uso, gastos o destino.
El propietario de un inmueble puede enfrentarse a situaciones como ocupaciones, uso inconsentido o problemas derivados del arrendamiento.
